Yo tenía un Gato
05/09/97
Volver

Este es "Luna", su compañero que murió un año más tarde.Murió mi gato. Se llamaba Platón. Era inteligente y celoso, siamés chocolate. Sólo era un animal. Animal viene de "anima": alma, movimiento. No era humano, por eso mi dolor no pudo compartirse socialmente. Un gato no es un hijo, ni un hermano.

Los animales se tienen porque nunca nos fallan. Son el cariño fácil, indiscutible. Para ellos somos los reyes de su mundo: dependen totalmente de nosotros, su vida está en nuestras manos, nos adoran porque conocen poca cosa más. Los condicionamos de modo que ya no pueden vivir fuera, sin nosotros. Muchas veces sustituyen a los hijos que no pudimos o quisimos tener.

Aunque poco probable, puede que algún día decida tener hijos. Si así fuera Platón cambió el modo en cómo les educaría, porque yo le amaba. Yo no quería que él fuese alguien importante, pero le castigaba cuando subía a la barandilla del balcón. Sirvió de poco: cayó tres veces y la tercera murió (sólo 2 vidas para un gato). Puesto que el amor es el hijo de un mortal y de un inmortal, no hay amor más puro que el que se da entre un animal y un ser humano, es la esencia misma del amor: la extrema necesidad junto a la extrema inutilidad. Un hijo o un cónyuge son más institucionales, menos auténticos. Matar un animal no es de asesinos; como Hitler hizo con los judíos, los matamos industrialmente para comernos su carne (somos cristianos: los animales -las bestias- carecen de alma). Uno siente que puede abandonarlo cuando quiera sin ser sancionado socialmente ... y así yo lo contemplaba mordiendo los cables eléctricos, jugando con el cordón de mi zapato, afilándose las uñas en el altavoz de la cadena HIFI, jugándose el tipo continuamente.

Convivía con nuestros ordenadores y lavavajillas sin entenderlos, maullaba y protestaba cuando estaba mucho tiempo solo, le encantaba la ternera de 1ª. Ronroneaba en tu regazo y te miraba fija y hondamente a los ojos ... era entonces cuando yo vivía y comprendía el hondo misterio de la universal complejidad que constituye la verdad. Obviamente, vivimos en la realidad. Esta realidad, sin embargo, no es mas que la corteza exterior seca de la verdad. La Verdad y el Amor son a la Realidad lo que la Biología es a la Física. Bios es vida "ánima", alma, animal. También creo que las piedras están vivas, que las montañas tienen alma, pero, para mis hábitos de profesor universitario, Platón era más cercano e inmediato.

No es que lo sepa, pero en lo hondo de mi alma sé que es así: Platón está en mí, nunca en las enmarañadas redes del cosmos nos perderemos el uno del otro. Somos ya una onda permanente en evolución conjunta: mi vida le afecta así como la suya me afecta a mí. Él maúlla en la bóveda de mi destino, yo le acaricio en sus sueños celestes. Y somos felices dentro de la sinfonía que estructura el mundo. La muerte no es mas que un cambio en la forma de relacionarse porque todo es relación. Relación en la distancia, relación sin distancia pero en distintos planos. El rechazo y el abrazo, el odio y el afecto son todos relación. Su nombre, como el mío, su pelaje, como mi pelo engominado, su saber cazar moscas, como mi doctorado en empresas, sus bigotes, como mis ordenadores, son meros atributos accesorios. Simplemente nos queremos.

El amor de mi gato y yo fue amor igual al de tantas mujeres y yo, al de tantos gatos desconocidos de calles y bares y yo, al de tantos mendigos borrachos y yo, al de tantos científicos ciegos y yo, al de tantos coños deseados que al final besé.

La honda elegancia de todo gato, el armonioso poder de su silencioso hocico al viento de la terraza hace de mi un hombre religioso, un humilde poderoso que nada quiere ya de la ilusión del poderoso. Tener un gato es un lujo estético, un lujo científico y una necesidad religiosa. Siento, platoncito, que quisieras irte porque aprendías poco o porque te hacíamos poco caso. Somos aún ignorantes y hacemos las cosas mal. Hasta siempre; como entonces, un besito en tu húmeda nariz.

Volver