¿Por Qué estoy en la Universidad?
Antonio Grandío.

Carta abierta a los Investigadores de la "Organización que Aprende".
03/12/97

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Mosqueo y Aprender: ¿puede la organización sustituir en importancia a la sociedad?

Siempre vagué buscando mi verdadero hogar. He buscado algo realmente auténtico en muchos lados. Nunca tuve fe en los libros ni en el conocimiento, ni en el trabajo, ni en la experiencia. Sin embargo, los libros me fascinaron: he estudiado y leído mucho, sigo haciéndolo. He desempeñado varios trabajos, lo sigo haciendo hasta el punto de haber sido engullido por ellos. Y, a mis años, cargo con una experiencia cada vez mayor, con las canas de la próspera inflexibilidad que la amargura abona y riega en los que nos hacemos adultos.

Siempre desconfié de las ideologías, de la religión, de las drogas, del amor de pareja, del éxito social. He visto ya estos venenos del alma. Mas tengo y tuve ideologías y creencias, tengo y tuve parejas, gozo de cierto reconocimiento social. ¿Qué diferencia, pues, marca mi vida?

Más que como un mal necesario, más allá de las pelas y del comer, más que como un medio de satisfacer mis necesidades afectivas, de logro, de status o incluso de autorrealización, el trabajo me enamoró, se transfiguró ante mi como una vocación que trascendía mi propia voluntad. Cuanto más reflexioné sobre el trabajo a modo de servicio a la humanidad, más pensé en la Universidad como en uno de los mejores lugares para trabajar.

He aquí alguien que concibe una Organización como un modo infinitamente más complejo y rico de vivir que las instituciones tradicionales: la Sociedad, la Familia y los Amigos. El mundo familiar me aburre. No tuve ni tengo malas relaciones con mis padres o hermanos, son las raíces de mi árbol vital ... mas ¡amo tanto la música de la brisa por entre mis ramas y hojas, las estrellas y las nubes encendidas en un atardecer de otoño! El mundo social es demasiado simple, lento y oscuro. Simple por surgir del instinto de rebaño que sacraliza a la tierra que le da el pasto y a los hábitos nacidos de la rutinaria búsqueda común de la supervivencia. Lento porque su cohesión está basada en la necesidad de pertenencia, la cual da origen a la tribu y a la pesada losa de la historia que aplasta el corazón de las alas del alma. Oscuro porque las banderas y las naciones constituyen una especie de agujero negro de odio comprimido donde la muerte da a luz a la oscuridad.

Toda organización obedece a una necesidad humana. Ninguna es buena o mala, más verdadera o más falsa. Ninguna sustituye a otra, más bien la "necesidad activa" de cada momento dicta la idoneidad y el énfasis correspondiente, por lo que hay varias clases de organizaciones:

Las que satisfacen nuestra supervivencia básica: las familias.

Las que satisfacen nuestra seguridad: las tribus.

Las que satisfacen nuestra necesidad de pertenencia social (cultura): los barrios, municipios, sociedades y naciones.

Las que satisfacen nuestra necesidad de querer y sentirnos queridos: la pareja y la pandilla de amigos.

Las que satisfacen nuestro ánimo de lucro o de logro egoísta: las sociedades mercantiles y económicas.

Las que satisfacen nuestra necesidad de independencia, libertad y reconocimiento: los despachos profesionales.

Las que satisfacen nuestra necesidad de conocer y saber: los colegios y las universidades.

Las que satisfacen nuestra necesidad de aprender: no existen aún pero ...

No hay lugar más idóneo para aprender que una organización como la Universidad, pero la estamos viendo aún como un medio de satisfacer nuestras necesidades inferiores (por ejemplo apoyo social, logro o reconocimiento). Cuando pasa esto último, aparece el fenómeno político, las luchas por el poder, los mosqueos, los bandos organizados en Departamentos y Áreas y, dentro de ellos, la cultura dominante que acapara los recursos frente a la marginada que es expoliada e ignorada.

Ahora bien ¿podemos ver este hecho irrefutable con ojos diferentes, sin juzgar que ello sea bueno o malo? Eso define el aprendizaje, que es la genuina actitud científica. Es decir: todos luchamos por nuestros propios y mezquinos deseos personales, es por ello que todos nos mosqueamos pero, a la vez, estamos contentos de que esto ocurra porque tenemos en ello el material "vivo" y "empírico" para ser observado e investigado.

Varianzas Explicadas vs. Varianzas Comprendidas.

En las organizaciones económicas el mosqueo es la variable exógena o independiente, mientras que el aprendizaje endógenamente obtenido es tanto secundario como de bajo nivel (del tipo "he aprendido a no confiar en nadie porque todo el mundo es chungo"). La varianza "explicada" lo es sólo en el oscuro sentido estadístico de "significatividad".

Sin embargo, en la "Universidad que Aprende" amamos más el aprendizaje que el mosqueo. Es verdaderamente interesante vivir en una organización donde experimentamos en un tiempo récord (pocos meses) lo que en la vida social nos costaría años o más de una vida. El aprendizaje obtenido (aquí es la variable exógena) más que "explicar" estadísticamente, nos hace "comprender" el mosqueo, con lo cual este sufre una "transformación semántica", se convierte cada vez en algo más comprendido y, por lo tanto, relativo y aceptado como estadio temporal, a menudo necesario, del fascinante mundo del aprendizaje.

Y yo estaría realmente contento de ser un proscrito. Es una prueba de las más duras y arriesgadas, pero es fuente de sabiduría abundante para el genuino "learner". Puede pasar que te echen. Es este un caso frecuente en el que no entraré todavía. Pero, mucho más frecuente, también que el mosqueo pueda más que el aprendizaje y uno "mute" en el estadio inferior donde este mosqueo es ya más un rasgo de personalidad que una conducta puntual. Aquí uno "tira la toalla" y empieza a convertirse en un acumulador y compresor de odio. Este odio comprimido los llamamos amargamente "madurez" que viene de las "duras lecciones que nos da la vida". Naturalmente, más que provenir del exterior, este odio viaja con uno mismo, de modo que no importa si uno cambia de ocupación o de compañeros. Asimismo, la "vida" o "realidad" que nos "ha jodido" no era si no la frustración de unos deseos tan chungos como los del causante de nuestra "jodienda". El tobogán y la bola de nieve del mosqueo son imparables ya.

Alguien dijo que esto sólo sucede cuando alguien es incapaz de amar. ¿Está usted comprometido con la vida o con su novio o novia? No se ama a la novia o el novio (al cual se odia tal como deje de querernos), sino que primero existe la independencia del que ama oler el aire y llora con la potente ternura de una puesta de sol ... después, suavemente, poco a poco, inconscientemente al principio, usted descubre vivencias parecidas con los seres humanos ... ¡no sólo hacia uno o una! ...

Si usted ha verificado positivamente esta última casilla del cuestionario ¡quédese tranquilo! Usted es un auténtico "Learner".

Caso contrario tenga cuidado si se cruza con alguno de ellos y se enrede con mosqueos de cosecha propia. Como la muerte hizo con los sabios: sepa que son, absolutamente, más que usted.

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