CHATS

Los ordenadores, esencialmente son máquinas que nos permiten manejar cantidades enormes de datos. Si trabajamos en un ordenador personal, estaremos "limitados" por la capacidad de nuestro disco duro. Para intercambiar información con otros ordenadores, en un principio recurriremos a andar de un ordenador a otro con un diskette en la mano. Con ello aumentamos en gran medida la capacidad de nuestro sistema. El paso siguiente es la conexión en red de dos o más ordenadores. Así, uno de los ordenadores tiene la capacidad del total de los ordenadores de la red. Siguiendo por éste camino, llegaremos a la red de redes, ... Internet. Llegados a éste punto, nos encontramos con que tenemos a nuestra disposición la posibilidad de intercambiar una cantidad ingente, casi infinita de datos con todo el mundo.

Vamos a olvidar por un momento los datos infinitos. El acceso a la red de redes nos ofrece otras posibilidades.

Los "Chats" o programas e charlas son de lo más útil y lúdico dentro de Internet. Encender el ordenador y poder hablar con alguien situado en cualquier punto del planeta es ya de por sí atractivo, pero si además unimos a esto el bajo coste de este servicio, ya que no olvidemos que todas las llamadas que hacemos con nuestro ordenador son llamadas locales, convierte a los chats en un entretenimiento, en un perfecto recurso para conocer gente y hacer amigos. Si además tenemos necesidad de hablar con alguien que se encuentre en el otro lado del planeta, si acordamos previamente fecha y hora para la comunicación, pueden ser utilizados como sustitutivo de las llamadas telefónicas intercontinentales. Así conseguiremos un gran ahorro en nuestra factura de teléfono.

Son varios los tipos de chats que existen en el mercado. Est n los de texto escrito exclusivamente, con los que los usuarios solo pueden comunicarse a través del teclado. Otro tipo son los que, además de texto escrito, permiten la comunicación con voz. Y los más avanzados, que han incorporado la videoconferencia. Todo un abanico de posibilidades que se abre para cubrir las necesidades y las características de cada usuario.

Las "chats" se basan en un ordenador (servidor) conectado a la red que se ofrece al resto de la red como coordinador de las charlas. Una vez que hayamos conseguido el programa adecuado, simplemente nos conectamos con el servidor, que nos ofrece la posibilidad de ver quién se halla conectado, y ... ­a hablar!.

El principal atractivo que tienen estos programas, como ya hemos dicho, es la comunicaci¢n en tiempo real con una o más personas. Cuando se prueba una vez un chat, lo más normal es reincidir. Y cuando han sido varias las veces que uno ha hablado a través de ellos, se convierten en un sano vicio. Sobre todo si uno consigue entablar amistad con otros usuarios, aunque los fines pueden ser de lo más diverso: hacer amigos, practicar idiomas, buscar pareja, solicitar información, etc. La única dificultad radica quizá  en encontrar a las personas que sean afines a nosotros.

Hay algunos aspectos que sin ser indispensables, ya que lo único indispensable para mantener charlas es tener un ordenador y estar conectado a la red por medio de un servidor, sí son importantes, sobre todo para la fluidez de las conversaciones. Algunos de estos aspectos pueden ser la locuacidad y la rapidez mental. Hay que intentar que las conversaciones mantengan un ritmo vivo, si no, poco a poco, van decayendo y pueden terminar por aburrir a alguno de los comunicantes. También es importante tener cosas más o menos interesantes que contar, sobre todo al inicio de una relación, ya que de lo contrario es muy posible que esta no prospere y uno nunca sabe lo que se está perdiendo. Como en la vida misma. De todas formas, como decíamos, no es estrictamente necesario poseer estas características para hablar en los chats. Seguro que siempre habr  alguien que comulgue con nuestra forma de ser. Por supuesto que tampoco faltan en ellos cosas negativas pero, como en botica, tiene que haber de todo. Estos programas además, nos permiten cortar la comunicación cuando comienza a derivar por unos cauces que no nos gustan.

También nos permiten atender las llamadas que parezcan interesantes y desatender las que no lo parezcan. La mayoria de los chats permiten la charla múltiple, es decir, varios usuarios hablando a la vez. Esto, en ocasiones, es un poco desconcertante, porque muchas veces solo nos interesa hablar con uno de los comunicantes, para lo cual dichos programas nos ofrecen, afortunadamente, la posibilidad de ir a un "reservado" y hablar con esta persona sin que nadie intefiera. Otra de las particularidades de los chats es la posibilidad de que los usuarios que se hallen en comunicacion, puedan enviarse ficheros o compartir aplicaciones de todo tipo: juegos, programas de dibujo, procesadores de texto, etc. Hay algunos que añaden sonidos pregrabados, como aplausos, risas o abucheos, con lo que la charla se pueden convertir en una auténtica algarabía. Los chats son utilizados por personas de todas las edades. No es nada raro encontrar en los directorios desde chicos de 12 años a personas de 65.

La mayoria de estos programas se pueden conseguir en Internet. Es decir se pueden "bajar" (traer, e instalar en el disco duro), pero casi siempre, los que se consiguen de forma gratuita, son versiones incompletas. En unos casos no podremos compartir aplicaciones, en otros no podremos hablar con m s de una persona a la vez, y otros programas simplemente caducar n. Para conseguir la versión completa generalmente hay que pasar por taquilla, para lo cual, las empresas propietarias nos facilitan las cosas, colocando una sección comercial en sus páginas Web, desde donde cualquiera puede hacer su pedido cómodamente desde casa. Algunos de los programas de charlas más conocidos son: Netmeeting, Iphone, Freetel, IRC, etc.

Los chats son un entretenimiento bastante recomendable, siempre que se haga un empleo moderado y razonable de ellos. Y como la mayoría de gente se conecta por la noche, es también una nueva vía de escape para insomnes. A veces resulta más fácil entablar una conversaci¢n en un chat que en la vida normal, en parte por el anonimato que uno puede mantener si quiere, en parte porque todo el mundo que se conecta está ahí para charlar. Desde fuera, al usuario de Internet se le considera poco menos que un anacoreta, alguien casi aislado de la sociedad, pero gracias a los programas de charlas, mucha gente ha llegado a trasladar las amistades de la red, a la realidad. Se han dado casos de personas que han realizado viajes larguísimos, sólo para conocer a un amigo del ciberespacio. Incluso se han llegado a concertar matrimonios y todo. Probablemente, sentarse a ver la televisión todas las noches sea un aislamiento muchísimo mayor que conectarse a Internet, pero esto es algo que parece establecido y quizá no nos damos cuenta de ello.